martes, 3 de noviembre de 2015

GRADO SÉPTIMO




LITERATURA FANTÁSTICA

El término literatura fantástica es enormemente confuso debido a la divergencia de criterios respecto a su aplicación.Se conoce como literatura fantástica a cualquier relato en que participan fenómenos sobrenaturales y extraordinarios, como la magia o la intervención de criaturas inexistentes. Esta definición resulta ineficaz, debido a que los elementos sobrenaturales están presentes en todos los relatos mitológicos y religiosos y su presencia tiene un carácter muy distinto del que posee en la civilización actual.
En la ya clásica Introducción a la literatura fantástica, Tzvetan Todorov definió lo fantástico como un momento de duda de un personaje de ficción y del lector implícito de un texto, compartido empáticamente. Los límites de la ficción fantástica estarían marcados, entonces, por el amplio espacio de lo maravilloso, en donde se descarta el funcionamiento racional del mundo y lo "extraño" o el "fantástico explicado", en el que los elementos perturbadores son reducidos a meros eventos infrecuentes pero explicables. Contra la definición amplia de lo fantástico, esta definición presenta la debilidad de ser demasiado restrictiva. Se han propuesto diferentes reformulaciones teóricas que intentan rescatar el núcleo de esta definición con diversas salvedades.
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ESCRITORES DE LA LITERATURA FANTÁSTICA

'Canción de Hielo y Fuego' de George R.R. Martin

Probablemente una de las sagas de literatura fantástica más de moda. El primer libro, Juego de Tronos, se publicó en 1996 , y constará de un total de siete novelas. Es una historia basada en un mundo medieval con tintes fantásticos. Martin narra los acontecimientos desde los diferentes puntos de vista de sus personajes principales, para lo cual no duda en ser extremadamente minucioso en sus descripciones. El estilo de Martin, duro y frío, ha enganchado a una generación de lectores que esperan con ansia cada nueva entrega (las cuales tardan en ocasiones más de cinco años en publicarse entre una y otra). La adaptación de la saga a serie de televisión la ha convertido en una de las más populares de principios del siglo XXI.

'Mundodisco' de Terry Pratchett

Terry Pratchett es uno de los más prolíficos autores de fantasía de finales del siglo XX y principios del XXI. Es conocido fundamentalmente por su saga literaria de Mundodisco, un mundo plano sostenido por cuatro elefantes encima de una tortuga gigante que recorre el espacio. El universo de Mundodisco ha influido notablemente en la cultura popular, siendo adapatado a juegos de rol, cómics, seriales de radio y videojuegos. Hasta la llegada de J.K. Rowling y su Harry Potter, Pratchett era el autor de ficción con más ventas del Reino Unido.

'La Rueda del Tiempo' de Robert Jordan

La historia de La Rueda del Tiempo está ambientada en un mundo fantástico ambientado a finales del siglo XVII. En las más de catorce novelas con las que cuenta la saga (en la versión original) tienen lugar innumerables tramas diferentes y muchos personajes, que se basaron en elementos mitológicos europeos y asiáticos. En su páginas se tratan conceptos espirituales como la 'luz', el 'equilibrio' o la 'dualidad', representada en la Fuente Verdadera y sus dos mitades, una masculina y otra femenina. Precisamente es una de las pocas obras de fantasía en la que la mujer tiene un protagonismo más acusado que el hombre, algo que se manifiesta constantemente en las opiniones de sus personajes. Su autor, Robert Jordan, también escribió algunas novelas basadas en Conan el Bárbaro durante los años 80.

'El Ciclo de Terramar' de Ursula K. Le Guin

Terramar es un mundo ficticio que surgió con la novela de Ursula K. Le Guin, Un mago de Terramar, en 1968. La historia transcurre en un mundo cubierto casi completamente por agua, donde la única tierra es un archipiélago formado por varias islas, cada una con su propia población específica, desde magos hasta gobernadores pasando por pastores o artesanos. La obra de Le Guin contiene influencias de la épica 'tolkeniana', llegando incluso a crear su propia geografía, lenguas y religiones. La virtud de Ursula K. Le Guin es conseguir crear historias de interés mediante personajes sencillos (a menudo pastores o herreros) lo que hace que la mayoría de sus narraciones describan profesiones y trabajos típicos de estos gremios. Al igual que otras grandes sagas de fantasía, Terramar ha tenido adaptaciones en Radio (narrada por Judi Dench para la BBC), televisión e incluso anime (animación japonesa) conCuentos de Terramar.

'Geralt de Rivia' de Andrzej Sapkowski

No es frecuente encontrar autores no anglosajones en grandes sagas de literatura fantástica. El caso de Andrzej Sapkowski es bastante peculiar, ya que apenas ha tenido repercusión con sus obras en el mercado británico y estadounidense (actualmente solo dos de sus siete novelas de la saga están en inglés). Sin embargo el brujo Geralt de Rivia ha conseguido conquistar a los lectores de toda Europa con sus historias sencillas y rápidas, donde se incluyen elementos de la mitología europea y cuentos clásicos para crear un sinfín de carismáticos personajes y situaciones. Hay que destacar la versión española de las obras de Sapkowski, traducida magistralmente por José María Faraldo, que ha sabido adaptar de manera excepcional los coloquialismos, regionalismos y neologismos usados por el autor polaco al español, trabajo que el mismo Sapkowski ha destacado. Actualmente Geralt vuelve a estar de moda gracias a su adaptación a la saga de videojuegos, The Witcher.

'Malaz: El Libro de los Caídos' de Steven Erikson

El Canadiense Steven Erikson diseñó el mundo de Malaz como un escenario para juegos de rol. Su primera novela Los jardines de la Luna, comenzó como un guión para una película, pero terminó evolucionando hasta una novela completa en 1992. Tras ser comprada por una editorial, Erikson comenzó a escribir continuaciones de esas novelas hasta alcanzar los diez títulos. Erikson incluye en sus historias tramas muy complejas con muchos personajes diferentes y no le tiembla el pulso al matar a quien sea necesario. Es un estilo que se compara ahora con el de George R.R. Martin y su Juego de Tronos. Los personajes de Malaz presentan personajes no estereotipados y las historias del libro no siguen el curso habitual de las narraciones clásicas de fantasía.

'The Farseer' de Robin Hobb

Margaret Lindholm (alias Robin Hobb) es una autora estadounidense cuya trilogía The Farseer ha conseguido colarse enre las más destacadas de los años noventa. Las tres novelas se pueden leer como si de una sola se tratara, y Hobb hace especial énfasis en los personajes, poniendo mucha atención a los pequeños detalles. La historia contiene varios de los temas clásicos de la literatura fantástica como reyes y plebeyos, historias de amor o criaturas mitológicas como dragones. Su estilo bien puede compararse con el del autor de Canción de Hielo y Fuego, ya que sus personajes sufren y padecen con frecuencia, los buenos no siempre ganan y a los malos también les pasan cosas buenas. La aproximación a la magia y a los sucesos fantásticos hacen de la trilogía The Farseer una saga imprescindible.

'Harry Potter' de J.K. Rowling

Hay escritores que enamoran con su manera de describir, otros con su capacidad de sintetizar y algunos, como J.K. Rowling por su habilidad para crear mundos sencillos y personajes carismáticos que enganchan al lector desde la primera página. La saga de Harry Potter es la responsable de haber introducido en el mundo de la lectura a millones de jóvenes de todo el mundo. Sus personajes logran empatizar con el lector de una manera pocas veces vista. Las novelas se han convertido en videojuegos y películas de gran éxito ayudando a su éxito.

'Crónicas de la Dragonlance' de Margaret Weis y Tracy Hickman

El mítico juego de rol Dungeons & Dragons fue el inicio de una de las sagas de fantasía más populares de las últimas décadas. Las Crónicas de la Dragonlance surgió como una historia que contaba las aventuras de unos cuantos amigos que se reunían para jugar. El inicio del primer libro, El Retorno de los Dragones, es casi una partida de rol narrada de manera novelesca. Este acercamiento al mundo de D&D es lo que propició el éxito de esta primera trilogía, que luego derivaría en decenas de títulos diferentes inspirados en los personajes iniciales.

'El Señor de los Anillos' de John R.R. Tolkien

El Señor de los Anillos es una obra que casaría mejor dentro del género de la épica. Sin embargo esta obra ha influído de tal manera en toda la literatura fantástica posterior que podría considerarse la madre de todas las sagas de fantasía del siglo XX. El Señor de los Anillos no es solo una novela con personajes y lugares de fantasía, sino un universo entero con su geografía, lenguas, razas e historias propias. Tolkien desarrolló ese mundo mucho más de lo que se deja entrever en sus novelas, estableciendo las bases para la literatura fantástica de los años venideros. Su más famosa trilogía se adaptó al cine con gran éxito y ahora llegará a los cines la adaptación de El Hobbit.

LOS DIALECTOS


Se conoce como dialecto al sistema lingüístico  que deriva de otro pero que no exhibe una diferenciación suficiente respecto a otros de origen común. Los dialectos, por lo tanto, suelen ser considerados con relación a un conjunto de varios sistemas lingüísticos de un tronco común o que se encuentran en un mismo límite geográfico. Otra definición de dialecto hace referencia a la estructura lingüística que no alcanza la categoría social de lengua.



Los dialectos están vinculados a la variedad lingüística y, por lo tanto, a la diversidad lingüística. Pese a que se suele considerar al dialecto como una especie de sistema  de menor categoría o más simple que una lengua, los dialectos son, en realidad, formas particulares de hablar o de escribir una determinada lengua.


Es interesante establecer y conocer además que, de manera habitual, se tienen una serie de criterios para diferenciar a un dialecto. En este sentido, hay que destacar que entre los mismos se encuentra el hecho de que no cuenta con una tradición escrita, no tiene demasiadas diferencias gramaticales con respecta a la lengua dominante, quienes hablan dicho dialecto no tienen una nación propia y además que sus hablantes suelen ser pocos.

Todo ello sin olvidar que de manera frecuente se utiliza el término dialecto con un marcado sentido peyorativo pues se considera que aquel es “inferior” a la lengua oficial y que viene a demostrar básicamente la menor importancia social o cultural de quienes lo hablan de manera habitual.
En el caso de España nos encontramos con el hecho de que existen dos grupos claramente diferenciados de dialectos. Así, por un lado, están los septentrionales, que son los que se hablan en la mitad norte del país, y por otro lado están los meridionales, que son los que se utilizan en la mitad sur de la nación.

Ejemplos del primer caso son el asturleonés, el castellano riojano o el castellano churro, que es el que se hace presente en la zona de la Comunidad Valenciana.
En el segundo caso, el de los dialectos meridionales, nos encontramos con ejemplos de gran importancia como sería el caso del dialecto madrileño, caracterizado por el yeísmo, el laísmo, el leísmo o el loísmo. Asimismo, otro de los dialectos más importantes es el andaluz, que cuenta con una gran variedad en materia de léxico de origen mozárabe, romaní o árabe.
En este sentido, los dialectos pueden surgir por la variedad geográfica. En el caso del castellano, por ejemplo, el dialecto que se habla en España utiliza palabras como “ordenador” o “cerillas”, mientras que en América Latina esos términos no se usan (son reemplazados por “computadora” y “fósforos”).

Los especialistas hablan de dialecto de prestigio para referirse al dialecto elegido por las personas más prestigiosas o que pertenecen a las clases sociales más altas en una comunidad de hablantes donde co-existen varios dialectos.
Por lo general se tienen en cuenta tres criterios para considerar si dos sistemas lingüísticos son dialectos o lenguas independientes: los dialectos deben ser mutuamente inteligibles sin aprendizaje previo, deben formar parte de un territorio políticamente unificado y deben poseer un sistema de escritura común.






CATEGORÍAS LÉXICAS

Las categorías léxicas son aquellas palabras con contenido referencial y semántico, a diferencia de las categorías funcionales que tienen contenido principalmente gramatical. Normalmente se las asocia con propiedades que se encuentran en entidades físicas.
Las categorías léxicas generalmente son clases abiertas porque los procedimientos de creación de vocabulario (composición, derivación, préstamo, ...) permiten generar nuevas palabras dentro de las categorías léxicas para denotar nuevos objetos o nuevas realidades. Eso conlleva a que no exista normalmente una cantidad fija de este tipo de palabras en el lexicón y es relativamente fácil la creación de nuevas palabras de este tipo dentro de la lengua. En algunas lenguas algunas categorías léxicas pueden ser clases cerradas.

Entre ellas se encuentran los elementos con referente concreto: sustantivos, los adjetivos, los verbos y los adverbios. 


LOS ADVERBIOS

Un adverbio es un tipo de palabra invariable que actúa como núcleo del sintagma adverbial, complementando a un verbo, un adjetivo u otro adverbio.
Las funciones sintácticas del adverbio son, aparte de la de núcleo del sintagma adverbial, las de complemento circunstancial del verbo, la de cuantificador, grado o complemento del adjetivo («muy bueno», «recién hecho») y las de cuantificador de otro adverbio («bastante lejos»). Algunos adverbios pueden funcionar como predicado dirigido hacia un sujeto y junto a una cópula verbal («está divinamente»).
Algunas de las palabras consideradas por la gramática tradicional precientífica como adverbios pueden considerarse en categorías independientes. Así los adverbios de ubicación, modo y cantidad parecen formar una clase natural, pero los adverbios «epistémicos» parecen formar desde el punto de vista sintáctico una clase aparte. Por ejemplo, los «adverbios de negación» en muchas lenguas pueden considerarse una clase aparte (epistémicos negativos). Estas palabras negativas pueden actuar como núcleos del llamado sintagma de negación que tiene propiedades y requerimientos sintácticos diferentes al de un sintagma adverbial.

Clases de adverbios

Tradicionalmente los adverbios se han dividido en las siguientes categorías:
  • Adverbios de ubicación ,tiempo y espacio, de modo' y de cantidad.
    • Adverbios de lugar: aquí, allí, ahí, allá, acá, arriba, abajo, cerca, lejos, delante, detrás, encima, debajo, enfrente, atrás, alrededor.
    • Adverbios de tiempo: antes, después, luego, pronto, tarde, temprano, todavía, aún, ya, ayer, hoy, mañana, siempre, nunca, jamás, próximamente, prontamente, anoche, enseguida, ahora, mientras, anteriormente.
    • Adverbios de modo: bien, mal, regular, despacio, deprisa, así, tal, como, aprisa, adrede, peor, mejor, fielmente, estupendamente, fácilmente, negativamente, responsablemente —todas las que se formen con las terminaciones «mente»—.
    • Adverbios de cantidad o grado: muy, poco, mucho, bastante, más, menos, algo, demasiado, casi, solo, solamente, tan, tanto, todo, nada, aproximadamente.1
  • Adverbios que cumplen la función de epistémicos:
    • Adverbios de afirmación: sí, también, cierto, ciertamente, efectivamente, claro, exacto, obvio, verdaderamente, seguramente, asimismo, etc.
    • Adverbios de negación: no, jamás, nunca, tampoco.
    • Adverbios de orden: primeramente, últimamente.
    • Adverbios de duda o dubitativos: quizá(s), acaso, probablemente, posiblemente, seguramente, tal vez, puede, puede ser, a lo mejor.
    • Adverbios interrogativos/exclamativos y relativos, las formas usadas ortográficamente en oraciones interrogativas y exclamativas son cuándo, cómo, cuánto y dónde(las formas relativas son idénticas aunque se escriben sin tilde).
    • Otros adverbios: solo/solamente, aún, inclusive, además, únicamente, incluso; mismamente, propiamente, precisamente, concretamente; viceversa, contrariamente, siquiera, consecuentemente.






LOS PRONOMBRES


Los pronombres son palabras o morfemas cuyo referente no es fijo sino que se determina en relación con otras que normalmente ya se han nombrado. Pragmáticamente se refieren con frecuencia a personas o cosas reales extralingüísticas más que a sustantivos del contexto. A esta propiedad de referirse a otros elementos tanto lingüísticos como extralingüísticos se la denomina deixis; por ejemplo: Pedro no es tan listo como él pensaba'; ellos comen mucho.
Todas las lenguas humanas tienen pronombres, además todas ellas tienen pronombres personales y posesivos que obligatoriamente expresan persona. También es frecuente entre las lenguas del mundo que los pronombres expresen número e incluso género. En las lenguas flexivas generalmente expresan también caso. De hecho es habitual en las lenguas del mundo que en el pronombre se expresen más categorías gramaticales que las que se expresan en el verbo o el nombre. Por ejemplo, en inglés los pronombres personales admiten género pero los nombres no. En español admiten caso morfológico, a diferencia de los nombres. En chino mandarín expresan número pero en el nombre esa categoría usualmente no se expresa.
En español, los pronombres personales expresan obligatoriamente persona, género, número y caso. Los pronombres posesivos expresan lo anterior excepto el caso, y el resto de pronombres generalmente sólo expresan género y número. Los pronombres del español pueden ser clasificados en:
Una característica notable del español y las lenguas romances es que los pronombres de objeto (directo o indirecto) coinciden con los pronombres reflexivos y recíprocos, a diferencia de lo que sucede en muchas otras lenguas donde existen formas que diferencian los pronombres de objeto.


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GRADOS SEXTO

LOS GÉNEROS LITERARIOS


Se denomina género literario a cada una de las clases en que se dividen los textos literarios, escritos por los autores con una finalidad determinada. Cada género literario comprende, a su vez, otros subgéneros literarios.
Cuento:  narración breve con pocos personajes  y con el tiempo y espacio escasamente desarrollados. 
Novela: narración más extensa y compleja que el cuento donde aparece una trama complicada o intensa, personajes sólidamente trazados, ambientes descritos pormenorizadamente, con lo que se crea un mundo autónomo e imaginario.
Poema épico: Relata las hazañas heroicas con el propósito de glorificar a una patria. Por ejemplo, La Eneida, de Virgilio.
Leyendas: Relatos en los que se narra como real un suceso extraordinario y que surgen para explicar lo inexplicable o el origen de un personaje que será importante en un relato legendario. Para darle ese tono de realidad, estos relatos se sitúan en lugares y tiempos precisos.
Mitos: Muy relacionados con las leyendas, son un tipo de relato que trata de explicar misterios relativos al origen del mundo, de los seres humanos, de la Naturaleza o de lo inexplicable. Para ello, cada pueblo o cultura elabora sus propias historias. El conjunto de mitos forman la mitología de cada cultura.
El mito y el cuento tradicional comparten rasgos en cuanto a su sencilla composición. No obstante, el cuento pretende entretener y el mito explicar algo o establecer una pautas sociales de comportamiento entre los miembros de una comunidad.






LOS VERBOS Y SU CONJUGACIÓN


Verbo

El verbo es la parte de la oración o categoría léxica que expresa acción o movimiento, existencia, consecución, condición o estado del sujeto; semánticamente expresa una predicación completa. En la oración, el verbo conjugado funciona como el núcleo sintáctico del predicado (si el verbo está en una forma conjugada ocupará en general la posición del núcleo del sintagma de tiempo, y si no de un sintagma verbal ordinario).
Los verbos, según su valencia o gramática, pueden ser clasificados en intransitivos, transitivos, ditransitivos, etc. Son transitivos cuando el verbo requiere más de un argumento obligatorio. Los intransitivos tienen un solo argumento obligatorio.

Verbos regulares e irregulares[editar]

Los verbos irregulares son aquellos que poseen conjugaciones particulares. Las irregularidades morfológicas de cualquier tipo son más comunes en los idiomas fusionales, menos en los aglutinantes y prácticamente no existen en los aislantes.
Los verbos regulares son, por el contrario, aquellos que se atienen estrechamente a los paradigmas o modelos de conjugación más usados en la lengua.

Verbos irregulares en español[editar]

En español las irregularidades se presentan diferenciadas en los llamados tiempos verbales primitivos, que son el presente del modo indicativo ("Yo quepo"), el pretérito perfecto simple del indicativo ("Yo cupe") y el futuro simple del mismo modo ("Yo cabré"); es posible determinar si un verbo es o no irregular conjugándolo en esos tres tiempos y viendo si se atiene a las reglas de conjugación a las que se adaptan los demás verbos.
En español, la irregularidad de un verbo simple cualquiera generalmente se mantienen en la conjugación de los verbos que de él se deriven, aunque hay excepciones. Ejemplos:
  • Hacer: deshacer, satisfacer, rehacer, etc.
  • Poner: componer, descomponer, reponer, etc.
Entre las excepciones, la más común es la que se aprecia en los derivados del verbo "decir" ("maldecir" y "bendecir"), que en el futuro del modo indicativo no se conjugan como "maldiré" y "bendiré" (que es lo que se supondría según la regla) sino "maldeciré" y "bendeciré".
Los verbos regulares son aquellos que se atienen estrechamente a los modelos de conjugación. En español hay tres de esos paradigmas: la primera conjugación, cuyos infinitivos terminan en -ar; la segunda, en la que terminan en -er y la tercera, en la que terminan en -ir. Dentro de la conjugación regular puede considerarse también una conjugación extendida por medio de perífrasis verbales que señalan distintos tipos de aspecto y modo verbal.

EL ADJETIVO Y SUS CLASES


El adjetivo (del latín adiectīvus, "que se agrega") es una parte de la oración o clase de palabra que complementa a un sustantivo para calificarlo; expresa características o propiedades atribuidas a un sustantivo, ya sean concretas (el libro verde, el libro grande) o abstractas (el libro difícil). Estos adjetivos acompañan al sustantivo (libro) y cumplen la función de especificar o resaltar alguna de sus características y se dice que lo determinan, pues, al añadir un adjetivo ya no se habla de cualquier libro, sino precisamente de un libro verde. El adjetivo suele utilizarse para describir al sustantivo.
Por significado, señala una cualidad atribuida a un sustantivo, bien abstracta (cognoscible por la mente, como en "libro difícil"), bien concreta ("perceptible por los sentidos, como en "libro verde").

Los adjetivos según su función sintáctica[editar]

Se puede distinguir entre las siguientes funciones sintácticas:
  • adjetivos adjuntos, que van unidos al nombre, como en noche oscura u oscura noche
  • adjetivos atributivos, ligados al nombre mediante un verbo copulativo (ser o estar), como la noche era oscura
  • adjetivos en función de complemento predicativo cuando entre el adjetivo y el sustantivo hay un verbo no copulativo (aquí entra parecer, pues no es un verbo copulativo puro), como en La casa parece verde, el niño llegó feliz
  • adjetivos en función de aposición, cuando van coordinados al sustantivo sin ir unidos, como en la casa, grande.

Adjetivos explicativos y especificativos[editar]

El adjetivo explicativo expresa una cualidad abstracta o concreta de la cual el sustantivo ya informa, subrayando dicha cualidad; por ejemplo: "Dulce azúcar", "manso cordero", "fiero león", "azul cielo". Este adjetivo suele ir antes del sustantivo, y es más común en el lenguaje literario o poético. El adjetivo especificativo es el que expresa una cualidad necesaria del nombre que lo diferencia de los demás. Ejemplo: "coche grande", "fría tarde"; es el más corriente en la lengua hablada.

Adjetivos calificativos, relacionales y determinativos

Los adjetivos calificativos son los adjetivos más propiamente dichos, que se limitan a señalar una cualidad o característica del sustantivo al que modifican, como en hombre alto, perro hermoso.
Los "adjetivos relacionales" son aquellos que, pese a limitar la extensión del sustantivo al que acompañan como los calificativos, carecen de grado. Es decir, no pueden aparecer en grado comparativo ni superlativo. Así, podemos decir, que un coche es "policial", pero no que es *muy policial o *policialísimo. Por tanto, adscriben al sustantivo dentro de una clase pero no lo califican en determinado grado.
La gramática tradicional considera a los determinantes, que en español preceden siempre al nombre al que determinan, como adjetivos determinativos. Actualmente, algunos consideran que en un sintagma en el que existe un nombre determinado por un adjetivo determinante, es este último el núcleo de un hipotético sintagma determinante.
De acuerdo con este enfoque, los determinantes actualizan, presentan, cuantifican (miden) o preguntan por el sustantivo núcleo del sintagma nominal, generalmente, aunque no siempre, situándose en posición anterior a estos. Existen tres clases de determinantes: los actualizadores, los cuantificadores y los interrogativos (que incluyen a los adjetivos indefinidos, numerales, demostrativos y posesivos). Sin embargo, las propiedades de sustitución del sintagma por un pronombre dependen más del tipo de determinante que del nombre. Por eso se considera que el núcleo es el determinante ya que es quien fija los rasgos en relación con la rección o régimen.
Adjetivo cuantificador
Los cuantificadores se agrupan en dos grandes clases, los numerales, que miden de forma precisa el sustantivo núcleo del sintagma nominal, y los extensivos o indefinidos, que lo miden o evalúan de forma imprecisa.
Los numerales pueden ser cardinales (correspondientes a la serie de los números reales: un, dos, tres, cuatro...); ordinales (que señalan precedencia o seguimiento en una lista: primer, segundo, tercer, cuarto...); multiplicativos (que multiplican el número del núcleo del sintagma nominal: doble, triple, cuádruple, quíntuple/quíntuplo, séxtuplo, séptuplo, óctuple, nónuple, décuplo, undécuplo...), divisores o partitivos, que dividen el núcleo del sintagma nominal (medio), y distributivos, que reparten el núcleo del sintagma nominal (ambos, sendos).
Adjetivo interrogativo
Son los que se emplean en la oración interrogativa o exclamativa, siempre se antepone al sustantivo y se acentúan. Los adjetivos interrogativos son: Cuál(es), qué, cuánto(s), cuánta(s).
Adjetivo sustantivado o absoluto: es el que desempeña en la frase la función de sustantivo mediante metábasis de adjetivación.
Adjetivo verbal: es el participio en función adjetiva cuando no ha perdido aún su naturaleza verbal.


EL ARTICULO PERIODISTICO

El artículo periodístico es un género fundamental del periodismo que tiene como propósito dar a conocer los hechos de interés colectivo, ya sea social o también político.
Es un texto que expresa la opinión que redacta el mismo público al cual es dirigido, con la finalidad de encontrar en el lector la formación de la opinión y el conocimiento del tema.
El habla de un artículo periodístico es sencillo, puesto que no necesita que se explique a profundidad, sino que se exponga desde un punto de vista hacia los demás con fines de buscar su opinión sobre el tema. No necesita de un vocabulario especializado ni preciso, sino algo que sea muy cotidiano y evidente, con sentido y que abra y aclare dudas al lector. Tampoco requiere de tener un nivel de argumentación largo, sino algo que abra las puertas de la imaginación de los lectores a seguir buscando información.
Para redactar noticias periodísticas, es importante tener varios aspectos en cuenta. Si generas impacto en la primera frase, investigas los antecedentes del tema en cuestión y relees con cuidado el artículo, de seguro lograrás éxito a la hora de publicarlo.
1.    FORMULA UNA IDEA
Antes de comenzar a escribir sobre lo que te parezca, investiga los temas de interés actuales. Puedes chequear los medios locales y evaluar cuales son aquellos que generan más polémica y, en base a esto, decidir cuáles son las temáticas de actualidad que marcan tendencia. 

2.    INCLUYE TU PUNTO DE VISTA
Un tema puede tener muchísimos aspectos, pero eso no quiere decir que debas abarcarlos todos: elige uno y focalízate en esa visión.

3.    IDENTIFICA TU PÚBLICO
Una idea para un artículo puede estar inclinada hacia diferentes tipos de revistas basadas en la audiencia y el enfoque. Elige quienes serán las personas que lo leerán: si es para jóvenes, utiliza un lenguaje coloquial, si es para profesionales usa un modo formal y así sucesivamente. Es importante que, sin importar qué publico elijas, cuides la línea y seas educado.

4.    BUSCA ANTECEDENTES
Una vez que hayas elegido la temática completa tu investigación con fuentes legítimas. Estudia todo lo que se ha dicho sobre el tema y tómalo como base para tu investigación. De este modo, también demostrarás que conoces las distintas perspectivas del asunto en cuestión.

5.    EL PRINCIPIO DEBE SER CAUTIVADOR
Hoy en día, las personas acostumbran a leer únicamente los primeros dos párrafos de un artículo, por eso es importante cautivarlos desde el principio. Las primeras frases deben ser fuertes e impactantes, ya que de este modo te habrás ganado la atención del lector.

6.    INCLUYE CONCLUSIÓN
Redacta la conclusión. Al igual que el primer párrafo, la conclusión es muy importante. El final de un artículo de revista debe conducir a una resolución satisfactoria para el lector. Es posible que regreses a su párrafo inicial, cerrando el círculo.

7.    RELEE
Por más obvio que parezca este punto, releer es un aspecto fundamental a la hora de redactar. Verás cómo encontrarás errores que de seguro hubieran generado grandes problemas.







EL TEATRO

El teatro (del griego θέατρον, theátron o «lugar para contemplar» derivado de θεᾶσθαι, theáomai o «mirar»1 ) es la rama de las Artes escénicas relacionada con la actuación, que representa historias actuadas frente a los espectadores o frente a una camara usando una combinación de discurso, gestos, escenografía, música, sonido y espectáculo.
También se entiende por «teatro» al género literario que comprende las obras representadas ante un público o bien para ser grabadas y reproducidas en cine ante un público, así como a la edificación donde se presentan tradicionalmente dichas obras o grabaciones. En adición a la narrativa común, el estilo de diálogo, el teatro también toma otras formas como laópera, el ballet, el cine, la ópera china y la pantomima.
El Día Mundial del Teatro se celebra el 27 de marzo.
La mayoría de los estudios consideran que los orígenes del teatro deben buscarse en la evolución de los rituales mágicos relacionados con la caza, al igual que las pinturas rupestres, o la recolección agrícola que, tras la introducción de la música y la danza, se embocaron en auténticas ceremonias dramáticas donde se rendía culto a los dioses y se expresaban los principios espirituales de la comunidad. Este carácter de manifestación sagrada resulta un factor común a la aparición del teatro en todas las civilizaciones.
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